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martes, 24 de junio de 2014

VENEZUELA DURANTE LA DE CADA DE LOS AÑOS 80

La década de 1980 en Venezuela, así como en otros países del así llamado “tercer mundo”, aunque con especial énfasis en los países de América Latina,  puede resumirse como la década de la crisis, principalmente a causa de la crisis de la deuda, cuyo inicio está en el anuncio del Gobierno de México en 1982 de que no podría pagar el servicio de su deuda externa. Lo que pasó después fueron intentos repetidos de lograr el ajuste y la estabilización económicas; medidas de austeridad que se tradujeron en una veloz caída de los niveles de vida de las clases medias y populares; la caída industrial en muchos países. Esto derivó a que la mayoría de los países latinoamericanos recurrieran a la aplicación de políticas de ajuste estructural cuyo fin era el de lograr un equilibrio inicial de sus indicadores macroeconómicos. Venezuela no fue ajena a esto, aunque gracias a ser un país rentista petrolero logró alargar el desencadenamiento de la crisis hasta prácticamente el final de la década de 1980, aunque lo haya hecho a través de la devaluación de la moneda y el establecimiento de un control de cambios de divisas a raíz del así llamado “viernes negro” de 1983, al final del gobierno de Luis Herrera Campins (1979-1984). Luego, el gobierno de Jaime Lusinchi (1984-1989) fue el primero en reconocer la dificultad de la situación económica y fiscal que hallaba, y manifestó intenciones de corregirla mediante un programa de ajuste autoimpuesto, el cual no llegó a cumplirse. La gestión se caracterizó más bien por el desarrollo de una estrategia económica centrada en el refinanciamiento de la deuda. Otra medida tomada por Lusinchi fue la creación de la Comisión para la Reforma del Estado (COPRE), conformada por un importante grupo de “intelectuales” (académicos y políticos connotados de corrientes diversas, principalmente) quienes se avocarían a la tarea de hacer un diagnóstico y, posteriormente, una serie de recomendaciones para paliar la crisis y avanzar hacia un nuevo modelo de sociedad, de país y de Estado. No será hasta 1989 cuando Venezuela tome la decisión definitiva de acudir al auxilio del Fondo Monetario Internacional (FMI) para rebajar la crisis que ya era insostenible. Esto ocurrió durante el segundo gobierno de Carlos Andrés Pérez (1989-1993).


VENEZUELA EN LO SOCIAL (LOS ELÉCTRICOS AÑOS 80)

En Venezuela fue posible observar mejorías en diversos indicadores sociales; sin embargo, la erradicación de la pobreza o el desarrollo social sostenido no se logró por las debilidades intrínsecas de algunos modelos políticos; estas debilidades, potenciadas por la crisis económica de los años ochenta y los ajustes de los años noventa, generaron las grandes deficiencias que comenzaron a observarse en los servicios públicos y que dieron pie a la disminución de la calidad de vida que habían logrado en promedio los venezolanos hasta los años setenta. La principal debilidad de la política social manifestada en esta década de los años 80 es la escasa importancia que dedicó el Estado venezolano al área social. Este desinterés frente a lo social se basó en la premura con que se debió atender los problemas económicos derivados de la crisis de la deuda y de la caída en los precios del petróleo. Así, los presupuestos del área social fueron descendiendo en términos reales, lo cual afectó en dos sentidos la acción social del Estado venezolano: En primer lugar, se dificultó el mantenimiento de la tradicional política de ingresos (ya que no se pudo mantener los niveles de salario real alcanzados en las décadas anteriores y el Estado tampoco se encontraba en posibilidad de seguir expandiéndose para contener el desempleo); y, en segundo lugar, se debilitó tanto el crecimiento como el mantenimiento de la infraestructura social que se había construido en las décadas anteriores.

POLÍTICA DE VENEZUELA (LOS ELÉCTRICOS AÑOS 80)

El viernes 18 de febrero de 1983 el bolívar sufrió su primera gran devaluación frente al dólar, medida que estuvo acompañada por un estricto control de cambio, por decisión del entonces presidente Luis Herrera Campins.
La caída de 30 por ciento de los ingresos petroleros y el inicio de la deuda latinoamericana, que provocaron una desconfianza en la moneda local que estimuló la fuga de 8,77 millardos de dólares entre 1982 y 1983, llevaron al Ejecutivo a implementar las políticas cambiarias.
Una depreciación de la moneda de 30 por ciento, que llevó la paridad de Bs. 0,0043 a Bs 0,0060 por dólar, y la creación del Régimen de Cambio Diferencial (Recadi), que marcó el fin de la libre compra venta de divisas, fueron las decisiones que marcaron tal fecha.
Fue en la década de los 80 que el país vivió su primer Viernes Negro, cuando el bolívar, que hasta entonces gozaba de prestigio en el mundo, perdió la fortaleza que, 30 años más tarde, aún no logra recuperar.



ECONOMÍA DE VENEZUELA (LOS ELÉCTRICO AÑOS 80)


En los comienzos de la década de 1980, Venezuela disfrutó de una alta renta petrolera de origen externo, que permitió al Estado elevar constantemente su gasto sin aumentar la tributación interna, disfrutando la población de un alto nivel de vida con una notable mejora de los servicios de salud y educación. Se logró una industrialización interna que sustituía muchas importaciones, la construcción de una importante infraestructura viaria, de regadío e hidroelectricidad y la formación de grandes empresas públicas. La estrategia seguida por el gobierno del Presidente de la República Jaime Lusinchi para recuperar la economía venezolana, consistió básicamente en negociar el refinanciamiento de la deuda externa del país. A esos efectos, el Presidente Lusinchi adopto un paquete de medidas económicas por medio de las cuales nuevos tipos de cambio para el bolívar, se decretaron medidas de austeridad para la administración publica, y se aumentó el precio de la gasolina. De igual forma, para atenuar los efectos de estas medidas en la población de escasos recursos, se tomaron una serie de decisiones de tipo compensatorio emitió un conjunto de decretos durante los tres primeros meses de un gobierno con el fin de lograr el retorno la confianza en la economía del país, factor este que había originado serios inconvenientes en el gobierno anterior. De igual forma el congreso Nacional decreto en junio de 1984, la Ley Orgánica a que autorizaba por un año, para adoptar medidas por el interés público. El Gobierno del Presidente Lusinchi tuvo que enfrentar serias dificultades económicas, al haberse reducido los precios petroleros a la mitad en 1986, sin embargo, en los dos años siguientes han debido tomarse una serie de medidas de ajuste, según el criterio del Banco Central de Venezuela y de algunos organismos internacionales, que de haberse aplicado, hubieran impedido que el año 1988 concluyera con graves desequilibrios internos y externos en la economía venezolana.